Se breve, escritor

 

El microrrelato es la mínima expresión de la literatura. El texto más breve que transmite una historia, unas sensaciones.

Uno de los microrrelatos más conocidos aparece recogido en la antología Obras completas (y otros cuentos) de Augusto Monterroso.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

En Internet podéis encontrar buenos ejemplos, como Ediciones Efímeras. Es una interesante iniciativa para promover el género fantástico. Podéis leer libros de microrrelatos en formato PDF en su sección Aware, y también en Ezine Efímero, una publicación semanal de relatos breves.

En la actualidad encontraréis activo el concurso de microrrelatos Relatos en cadena. En esta web podéis encontrar unos buenos consejos para redactar vuestras historias y el formulario para enviarlas al concurso. Está promovido por Escuela de escritores, un centro literario que ofrece narrativa y cursos, junto con el programa de radio Hoy por hoy de la cadena SER (los martes a las 10,30 de la mañana). O también podéis participar en el concurso del programa de televisión Página2.

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7 Responses to Se breve, escritor

  1. ming ha dit:

    Como decía en “El gomorrita ciego” Anacardo de Cefalea:
    “Las tres máximas son dos: concreción”

  2. rvnupv ha dit:

    La cervantes virtual té un recull d’algunes de les obres de Monterroso

  3. Nemesio ha dit:

    Quería hacer algunas puntualizaciones al comentario de ming. Estoy convencido de la honestidad y buena intención del mismo, pero como dijo el dramaturgo alemán: “da una mentira a unos crédulos y ellos la harán verdad al resto”. Más dudosa es la intención de la persona que se esconde bajo tan burdo seudónimo, Anacardo de Cefalea, dedicada a diversas formas de latrocinio literario. La cita que atribuye a este sinvergüenza, y que no dudo que aparezca en su novela, pertenece, en realidad al prólogo de “Cuentos, chistes y anécdotas en la literatura rusa del siglo XIX” escrito por Ferrán Lazar Carretero publicado en México el 1948 por la fraudulenta editorial Quintana AR. Quiero pensar que es el destino y no el azar quien me da la posibilidad de, a modo de justicia poética, rehabilitar el nombre de mi abuelo Ferrán Lazar y denunciar al canalla que se dedicó a plagiar, publicar obras ajenas con nombres falsos o realizar auténticos pastiches. Lucio Echevarri (nombre falso naturalmente) se dedicó a estafar a jóvenes literatos que seducidos por la hermosura de la gloria conseguían dos o tres miserables ejemplares, sangrante consuelo para estas almas de cántaro, a cambio de todo el dinero adelantado para su publicación. Como escribió Ducasse en sus Poemes, “no hay carne más ingenua que el poeta”. Un grupo de ellos, mi abuelo junto a Julia Catrazo, autora de “El Arayú”, Hispano Erasmo con el único ejemplar de su novela “El invierno del viajero nocturno”, el hipermétrope Torres Ballesta creador de “Evidentemente yo” y el poeta Bocovan y su epopeya “Palidez Fugaz” (autores y obras absolutamente desconocidos) buscaron al impostor por Centroamérica. Una creciente sensación de ridículo se fue apoderando del grupo hasta disolverlo, antes de descubrir que también les estaba plagiando ya se habían separado,. Pero me disperso… Lo que quería, Ming, hermano en lectura, es advertirte, aclararte que “El gomorrita ciego” no sólo plagia el prólogo de mi abuelo, también la historia [el único superviviente de la destrucción de Gomorra, un anciano ciego, es interrogado por un grupo de sabios para sonsacarle el secreto pecado de los gomorritas sin que lleguen a un acuerdo] está tomada de la antología susodicha, junto a numerosas descripciones esquilmadas de la “Enciclopedia Lírica”, también cuasi-publicada por este bajamanero. En realidad dudo que haya una sola frase suya original en toda la novela. Amigo Ming, un saludo y no dejes de leer.
    Nemesio, el que recuerda

  4. ming ha dit:

    Gracias por tus aclaraciones que en nada me molestan, es más, me animan a reconocer (al contrario de los gomorritos) mi pecado. En realidad, ni ha pasado por mis manos ni he leído la infame novela tan vilmente concebida, la cita aparecía en uno de los relatos de Raimundo Cabré, “El leve rastro de la sombra de un sueño”, de su libro “Calla chucho que no te escucho”. Ser cita en una cita parece que es ser una cita de segunda, sin autoridad. Por cierto, Nemesio, he buscado la frase (o verso) de Isidore Ducasse, el Conde de Maldoror, y no la localizo. Si pudieras ubicarla te lo agradecería, te lo agradezco por adelantado: Gracias, Nemesio, y sigue recordando.

  5. Nemesio ha dit:

    Halagado y en cierta medida útil me hace sentir esa inquietud intelectual que te lleva a leer un poeta por una sola frase, aunque haya sido una lectura tan siglo xxi , fugaz, pidiendo socorro al primer despiste. Mas, como decía el bardo erígeno: “¿quién es responsable de los pecados de su tiempo?”. Antes de desviarme más reconduzcamos el comentario a su objetivo, a saber, ubicar la cita de Isidore Ducasse en su libro Poesías (no Poemes, como yo había intitulado, error no tan menor como a primera vista pueda parecer; ya que si difícil es llamar poesías los textos incluidos, absurdo sería calificarlos de poemas). En la edición bilingüe de la editorial Renacimiento del año 1998 se encuentra en la página 69 entre estos dos párrafos (¿) más grandes y fáciles de localizar: “El plagio es necesario. Forma parte del progreso. Persigue de cerca la frase de un autor, se sirve de sus expresiones, borra la idea falsa y la sustituye por una idea justa”. “Las descripciones son una pradera, tres rinocerontes, la mitad de un catafalco. Pueden ser el recuerdo, la profecía. No son el párrafo que estoy a punto de terminar”. Espero que ya no tengas problemas para encontrar y contextualizar el verso de este auténtico poeta maldito, un auténtico innovador a la altura, o más, del católico atormentado de Baudelaire o de la fugaz genialidad de Rimbaud. Conde de Lautreaumont es el título que se otorgó y no Maldoror, si permites que ahora sea ti a quien corrija, amigo Ming. Maldoror, todo un killer, es el canto, la proyección del Conde Walter Ego. Como puedes comprobar no sigo, no soy capaz, de cumplir las tres máximas de mi abuelo -una patológica incontinencia verbal me lo impide-. Buena suerte amigo ming y lee más despacio.
    Nemesio el que recuerda

  6. Txus ha dit:

    Lo breve está de moda! Desde la revista electrónica Smith http://www.smithmag.net proponen publicar biografías con sólo seis palabras. ¿Será Nemesio capaz de enfrentarse a este reto?
    Explicado en castellano en un artículo de El País http://www.elpais.com/articulo/cultura/Cuente/vida/palabras/elpepucul/20080310elpepicul_1/Tes

  7. Nemesio ha dit:

    Tras la fiestas, indultado más como Barrabás que como ninot, acepto la gentil invitación conque Txus ha halagado mi, tan viejo como vanidoso, corazón. Quiero, antes, hacer unas aclaraciones nimias e inanes, como la luz de un farolillo a un deslumbrado. En primer lugar, con una patología que no me avergüenza reconocer, incontinencia verbal, me impide presentarme con menos de un párrafo, ¿cómo podría yo atreverme a hacer una biografía con tan sólo seis palabras? Sólo el niño juguetón que en mí habita y me gobierna es tan temerario para seguir jugando con la pelota en el precipicio. Reconocidas públicamente mis limitaciones para que no me sean posteriormente achacadas como ocultos y mezquinos motivos, paso a advertir sobre cierta ambigüedad- en estos tiempos de logias técnicas y de aldeanos globales- con que ha sido inoculada la breve palabra “breve”. Parece que ”rápido” ha abducido tan hermoso vocablo (casi como leve) despojándolo de sus cualidades más hermosas en aras del tiempo. Breve es extensión y no velocidad ; escribir rápido, leer rápido o descargar rápido no es breve, es torpe. Breve no debería estar enfrentado a profundo, a reflexión, a “escribir, escribir y reescribir” (leo a Paul Auster, magnífico autor de novelas breves, en el post “El lenguaje de las emociones” de este blog y quiero pensar que estamos bastante de acuerdo). Sí, breve sale cuando haces algo rápido pero también cuando pules, pules y repules, esto lo sabían Chejov y Carver, Kafka y Cortázar. Termino esta breve petición de prudencia con la recomendación de una novela breve, no podía ser menos, de un escritor de soportables profundidades narrativas: “La lentitud” (si buscas con calma la encontrarás en alguna biblioteca). Espero que te gusten las biografías que con más prestidigitación que magia he redactado:
    UN TAL JULIO Veni, vidi, vinci y me traicionaron. (Como verás mi añadido redondea las seis palabras y da un aire más trágico, más humano, a la historia)
    NEMESIO Mucho ruido y muy pocas nueces.
    AUTOBIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DE UN ESQUIZOFRÉNICO Monólogo dialogado en un acto -Otro soy yo -Tú qué sabrás

    Nemesio, el que cree recordar

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